La Diferencia Entre el Evangelio, el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento.

La gente a menudo se pregunta cuál es la diferencia entre el Evangelio, el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento.

El Antiguo Testamento profetizó del Cristo, y por eso nos habla del evangelio, y al mismo tiempo nos enseña acerca de quién es Dios, qué ha hecho Dios, qué quiere Dios de nosotros y para nosotros, y qué hará Dios a través de nosotros. los ojos de una tribu que describen la interacción de Dios con esa tribu.

Evangelio significa “buenas noticias”. Los Evangelios en el Nuevo Testamento son los primeros cuatro libros del Nuevo Testamento y nos hablan del Cristo, nos hablan de Su nacimiento, pero se enfocan en los últimos tres años de la vida de Cristo y su muerte, y contienen las buenas nuevas de Su obra salvadora.

El resto del Nuevo Testamento nos habla de lo que Dios ha hecho y cómo el hombre debe responder y vivir, lo que Dios quiere de nosotros y para nosotros, y lo que Dios hará.

El evangelio en sí es la buena noticia de que Dios envió a Su Hijo para que se hiciera humano, vivir una vida sin pecado, sufrir una muerte inocente y sacrificada para pagar por nuestros pecados, fue enterrado y tres días después resucitó (como se profetiza en el Antiguo Testamento). , fue visto por más de 500 testigos oculares. Aquellos que se arrepienten y confían en la obra salvadora de Dios tienen vida eterna si sus vidas demuestran fruto y la fe y el fruto duran hasta el final, el arrepentimiento continúa hasta la muerte.

1 Corintios 15: 1-1

11 Ahora os hago saber, hermanos, el evangelio que os prediqué, el cual también recibisteis, en el cual también estáis firmes, 2 por el cual también sois salvos, si retenéis la palabra que os prediqué, a no ser que hayáis creído en vano. 3 Porque yo os entregué en primer lugar lo mismo que recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 4 que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; 5 que se apareció a Cefas y después a los doce; 6 luego se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, la mayoría de los cuales viven aún, pero algunos ya duermen; 7 después se apareció a Jacobo, luego a todos los apóstoles, 8 y al último de todos, como a uno nacido fuera de tiempo, se me apareció también a mí. 9 Porque yo soy el más insignificante de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, pues perseguí a la iglesia de Dios. 10 Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia para conmigo no resultó vana; antes bien he trabajado mucho más que todos ellos, aunque no yo, sino la gracia de Dios en mí. 11 Sin embargo, haya sido yo o ellos, así predicamos y así creísteis.

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